TESTIMONIOS

Árbol

Experiencias personales de Facilitadores en Formación de lo que ha significado la práctica de Tensegrity en su vida

 

EIRINA

Denia , Alicante

La Tensegrity ha llevado a mi vida las respuestas que siempre buscaba.
Cuando era niña, soñé por las noches que flotaba por el aire, sostenida por capas de viento, y cuando me desperté por la mañana, cogí la bicicleta para irme a este sitio en mi pueblo que había visto en mis sueños, donde flotaba. Me puso en la misma perspectiva que tuve en mis sueños e intenté repetir esta experiencia de flotar.
Esto lo significaba todo para mí, y no pude compartirlo con nadie, incluso pensaba que estaba loca, y desarrollé un rango de comportamientos para poder vivir este misterio y a la vez “dar al mundo normal” una imagen de una “chica normal”.
Internamente sufrí mucho porque sentía que no pertenecía a nadie, y tenía miedo de que los demás pudieran descubrir que “no era normal”. Pero dentro de mí, sabía que estaba viviendo una vida vibrante y misteriosa, y me sentía muy feliz. Nadie a mí alrededor entendía mi forma de ser: por una parte muy afectiva con todo el mundo y por otra parte aislándome constantemente.

Cuando empecé a compartir y vivir la filosofía de los chamanes que Carlos Castaneda describe en sus libros con dos amigas, todas estas contradicciones se disolvieron paulatinamente. Encontré las respuestas. Empecé a compartir otra vista del mundo, realmente otra forma de vivir, y estoy en este proceso.
Está resonando en mí, que los chamanes dicen, que el mundo es en primer lugar energía, y solo en segundo lugar formado por objetos fijos. El camino del guerrero, de la guerrera me ayudó a superar la indiferencia que tenía dentro de mí en contra de la “vida cotidiana”, al aprender a sentirme igual a cada ser en el mundo, al desarrollar un trato de respeto mutuo, al soltar experiencias y juicios pasados para poder estar completamente en el momento presente, con toda mi atención, que es el ensoñar, al irse al silencio, y al hacer siempre lo mejor que pueda, al practicar los Pases Mágicos y fortalecer mi cuerpo,…
Con los años he notado que mi forma de percibir el mundo está cambiando, paulatinamente. Percibo más y más una matiz energética en los encuentros, en la naturaleza, en cómo me siento a mí misma, en todo, y siento cada día más que estamos conectados y que somos parte de un todo.
Y estoy agradecida de poder compartir esta intención con mis compañeros y compañeras de la estructura de Tensegrity, de poder crear juntos, y de aprender a crear un espacio, para que otras personas puedan sentir su silencio, su propia energía. Para mí, esto lo significa todo. Es el hilo que estoy siguiendo desde mi niñez, y que continúa desplegándose.


ELENA

Gijon

La Tensegridad me permite ampliar continuamente mis fronteras y encontrar cosas en mi misma y en el mundo alrededor, que yo no conocía ni sospechaba que existían.
Para mí siempre ha sido difícil confiar en mí misma, y elegir mi propio camino según lo que sentía. Yo buscaba a alguien quien me pudiera decir qué hacer, y que asumiera la responsabilidad. Estuve en una situación difícil cuando la persona que fue mi supervisor y la autoridad, la que llevaba la responsabilidad, y me decía qué hacer, murió. En aquel momento encontré la Tensegridad y mi vida empezó a cambiar.
La práctica de Pases Mágicos me permitió descubrir nuevos estados en los que me sentí relajada, alineada y feliz, en los que pude sentir el mundo que me rodeaba y a todas las criaturas que estaban conmigo.
La recapitulación permitió verme a mí misma desde nuevos ángulos, ver mis patrones de comportamiento y sus causas.
Ahora soy capaz de encontrar las respuestas que necesito dentro de mí misma, empecé a sentir mejor mi propio corazón y sus verdaderos deseos, y cada día tengo más coraje y capacidad para seguirlos, dando pasos nuevos y continuando en el descubrimiento de cosas nuevas a mi alrededor y en mi misma. He encontrado un nuevo trabajo que me gusta, tengo la experiencia increíble de vivir en otro país, estoy descubriendo nuevas facetas de mis relaciones con otra gente, e incluso conmigo misma. Hace unos años, incluso hace unos meses, ni me imaginaba que yo sería capaz de vivir todo lo que estoy viviendo ahora!
Otra cosa que descubrí y aprendí practicando la Tensegridad es a agradecer. Estados de gratitud, de asombro – son los estados más hermosos que he llegado a experimentar. Y lo más asombroso – ¡es que esto es sólo el principio del camino!


AMANDO-ULISES

Almeria

Entré en contacto con la Tensegridad después de ser un lector asiduo y apasionado de los sucesivos libros de Carlos Castaneda desde mediados de la década de 1970. Dichos libros me parecieron la puerta directa a una percepción de una amplitud y riqueza extraordinarias, lo cual me hizo continuar leyendo y releyendo los libros, tratando de encontrar el modo de llevar sus enseñanzas a la vida cotidiana.

En el año 1996, buscando por curiosidad en Internet, encontré la página de Cleargreen. Informaba del primer video de Pases Mágicos y de la futura celebración del seminario de Westwood. Adquirí ese primer video y comencé a practicar los Pases Mágicos. Así mismo, poco después conseguí asistir, tembloroso y emocionado, al seminario de Westwood. Durante el seminario sentí que había conectado con la tradición antigua y con el camino firme que ansiaba recorrer: había encontrado mi lugar. Desde ese momento crucial, he seguido asistiendo regularmente a seminarios y clases, practicando Tensegridad habitualmente tanto de forma individual como en un grupo de práctica.

Poco a poco, los Pases Mágicos, el Acecho y el Ensueño se han vuelto la parte fundamental de mi vida en mi trabajo y en mi descanso, en la relaciones y en la soledad. También representan el impulso sostenido para eliminar de mi vida lo innecesario: la importancia personal, la ambición, el victimismo, la arrogancia, la insatisfacción, el criticismo, mi ignorancia ilustrada… Han sido muchos los regalos de conciencia recibidos, pero creo que se pueden concretar en que ha empezado a ser viable que cualquier acto de mi vida cotidiana puede llegar a convertirse en una entrada a la inmensidad del asombro y sea frecuente encontrarme en paz con el mundo y conmigo mismo. Eso reclama de mí, sobriedad, entrega apasionada a cualquier cosa que hago, actuar sin esperar nada, humildad, atención y estado de alerta, afecto desinteresado, silencio y desapego…

Es cierto que a menudo mi ego manía vuelve a tomar el control de mi percepción, pero ya no estoy inerme y sin recursos. La Tensegridad me provee, a veces de los modos más insospechados, de los medios para que mi ser antiguo y profundo me conduzca a llenarme de gratitud; a amar la vida, a los seres visibles e invisibles y al Universo; a sentirme conectado con todos ellos; y a saber que esta lucha enamorada no tiene fin. Y mi propósito es que, puesto a disposición de mi destino, estaré en esta lucha hasta el final.


ELIAS

Granada

¿Qué me ha dado la práctica de la Tensegridad?

Con la práctica de la Tensegridad he adquirido varias cosas en diferentes campos.
En un principio fueron la lectura de los libros de C.C. los que me llevaron a ver el mundo de una forma que dentro de mí ya intuía. Pasaron los años sin que llegara a poder llegar a materializar lo aprendido pues todo quedaba, podemos decir, a nivel filosófico, aunque llevaba a la práctica mi conexión con la naturaleza y los elementos según mi forma de comprenderlo. Hacía largas caminatas, observaba las sombras y las cosas que normalmente no le prestamos atención…
Entonces un día los pases me llegaron en un momento que me encontraba sin energía y abatido por razones de mi historia personal. Estaba sin energía y casi sin ganas de vivir. Tampoco tenía dinero y no pude asistir a ese seminario en Barcelona. Así que adquirí el libro de “Pases mágicos” y comencé las prácticas por mi cuenta.
Desde el principio sentí su efecto reparador. No se trataba de simples ejercicios físicos. Sentía como mi energía se realineaba, aumentaba mi concentración y los juicios debilitadores que si a veces no desaparecían de mi mente por lo menos se calmaban.
Eso fue lo primero que adquirí de ellos. Su efecto inmediato me ayudó y me sigue ayudando en momentos muy concretos en los que necesito realinearme con el universo y calmar mi mente.
Al sentarme tan bien y encontrar su efecto conseguí lo que a duras penas había conseguido con otras técnicas de meditación. Adquirí disciplina y constancia en la práctica y descubrí que era una forma de meditación activa entre otras cosas.
Otra cosa que fui descubriendo fue su efecto acumulativo. Eso es difícil de explicar pues se traducía en control de mí mismo o como hubiese dicho D. Juan en poder personal. En situaciones en las que antes actuaba con impulsividad ahora era capaz de tomarme un tiempo antes de reaccionar con el piloto automático. Es decir estaba adquiriendo de a poco control de los impulsos que antes creía formaban parte de mi forma de ser.

Presto también más atención a los designios o augurios. Presto atención a los mensajes que vienen del infinito a través de acontecimientos que ocurren impersonales, como puede ser el canto de un pájaro en un momento dado, incluso un claxon o una sirena o una frase de un desconocido pillada al vuelo. Ahora los acepto con más simpleza y aceptación sin prejuicios.

En resumen me siento más responsable de mis actos y pensamientos pues detecto una resonancia de estos en mi entorno, en los seres cercanos y en el ambiente.

He aceptado la gratuidad de mi vida y no esperar siempre algo a cambio.

Luego están los sueños que empecé ya a trabajar desde los primeros libros. Poco a poco voy tomando un cierto control sobre estos y llego a encontrar soluciones en ellos que a veces no logro encontrar en la vida cotidiana por estar está cargada de vida emocional.

Estos cambios que han ido efectuándose por mi cambio de actitud ante la vida sé que han sido provocados en cierto modo por la práctica de la Tensegridad. Lo sé porque estos se acentúan después de un seminario, intensivo o de días consecutivos de práctica. Luego parece como que se disuelven al transcurrir los días y el punto de encaje vuelve a su lugar de costumbre. Después al retomar la práctica se vuelven a acentuar y regreso al punto de equilibrio, de alegría, de asombro y de sobriedad.

Me han ayudado a adquirir un sentido científico en la experimentación de acontecimientos y hechos energéticos que antes tan solo achacaba a mi actitud y he podido ir haciendo ensayos con las prácticas y observar sus consecuencias.

He desarrollado una memoria cinética que antes no tenía.

He podido experimentar la consecuencia de recapitular y limpiar cosas que pertenecen al pasado y en las que creía que ya no podía hacer nada por solucionar.

He conseguido acumular poder personal para cambiar hábitos y costumbres que parecía que ya me pertenecían para siempre por haber sido herencia de mis antepasados.

He conseguido comprender y aceptar lo paradójico de esta vida y aceptar que una cosa puede ser eso y lo contrario a la vez.

Algunos cambios que he conseguido podría decir que han sido consecuencia de otras técnicas paralelas pero sin la Tensegridad no hubiera tenido la fuerza, el empuje, el coraje y el desapego necesarios para conseguirlo.

La Tensegridad me sirve de centro, de unión y de eje para otras técnicas y terapias. Es un eje sobre el que puedo girar y adaptarlo a mi ser y a la forma del momento, pues lo principal es su propósito de libertad. He podido comprenderlas con más facilidad gracias a la claridad que me aporta. Una claridad serena, impersonal y sobria que antes tan solo vislumbraba por momentos se ha ido haciendo más estable y duradera.

Luego de vez en cuando vuelvo a caer en antiguos hábitos, es natural soy humano, pero con la Tensegridad consigo volver al punto de desapego necesario para retomar mi centro.

Gracias a la Tensegridad he encontrado el motivo y la razón para no enjuiciar. He visto las consecuencias cuando lo hago y cuando no lo hago.

Cuando comprendí que es un sistema estructural lo he intentado aplicar a mis relaciones y he comprendido que esto lo hacemos naturalmente, pero sin conciencia de ello. Ahora siento el movimiento que se provoca y los reajustes en la estructura de la familia, del equipo de trabajo, de mis amigos y conocidos con cada movimiento de uno de sus elementos. Eso incluso ocurre en un lugar donde hay varias personas reunidas que no se conocen, pero que en ese lugar tienen una relación energética aun siendo esporádica.

Al ver que yo era la victima de mis propios hábitos de pensamiento y que estos afectaban mi comportamiento y con ello la reacción de las personas con las que interactúo, ahora puedo aceptar que los demás se encuentren en una situación similar y que muchas de sus reacciones estén motivadas por razones que desconozco. Antes me hubiese sentido como punto de mira y centro de sus enfados, depresiones y otras actitudes. Acepto que tienen unas vidas muy complejas que yo desconozco su mundo interior y que cada uno carga con su propia historia personal centro de sus vidas.

He aprendido y aceptado que cada vez que me equivoco o yerro es una nueva oportunidad de ver como lo hago y como no hacerlo.

Todo ha sido progresivo pues al principio tan solo quería practicar pases porque sentía cómo mi nivel de energía aumentaba. Era muy reacio a los ejercicios de acecho y la recapitulación. Con el tiempo al acumular energía he podido enfrentarme a esas técnicas y comprender lo importantes que son.

He comprendido porqué la necesidad de andar el camino con corazón. Antes sentía la noción de Amor (Universal) como una meta y ahora entiendo que la meta es la Libertad (de Percepción) y el Amor es la vía. ¿Cómo podría haber Libertad sin Corazón?

Para terminar puedo también decir, paradójicamente, que la Tensegridad no me ha enseñado nada que mi ser no supiera ya, pero que la práctica me ha sido de gran ayuda para sacar a la luz todo el potencial que yace en todo ser humano. Y por fin también sé que esto no es más que un principio.


RICARDO

Madrid

Principalmente la Tensegridad me está haciendo disfrutar más de la vida. Me proporciona más energía, me refiero a varios aspectos: energía física, me siento mejor que hace 20 años, más enérgico, de verdad, me relaja, me saca de estar todo el tiempo activo. En el plano emocional, definitivamente me ha hecho más consciente de los ruidos que pasan por mi cabeza, y de cómo esto se refleja en el cuerpo, a veces son como un claro piloto, indicador de lo que pienso. Me ha hecho más consciente de que cuando me amo soy capaz de amar a los demás, cuando estoy desconectado de mí, estoy desconectado de todo, y todos. Comentar que en este ser más consciente se abren numerosas posibilidades de cambio para mejorar.
Me gusta de la Tensegridad que son herramientas eminentemente prácticas, la práctica de silencio que realizaba antes de conocer la Tensegridad se acrecentó en profundidad notablemente a raíz de practicar Tensegridad. La manera en que escucho la música, que es una pasión casi desde pequeño, he sentido escalofríos por todo el cuerpo escuchando algunas canciones, antes nunca me paso sentir con tal intensidad, en todo el cuerpo, el efecto de la música.
Estoy descubriendo más profundamente la naturaleza mágica de las cosas y la poesía de la vida, actualmente estoy siguiendo este regalo, intentando vivir mi sueño, y estoy muy agradecido por ello. El último día , así sin más, antes de ir a las clases acerca de la Ciclicidad, disfrute de la mano de la música un momento de conexión, afecto, felicidad, bien-estar, agradecimiento, que me hacía sentir muy ligero.


PACO

Mondragon, Gipuzkoa

La práctica de la tensegridad enseguida me enganchó, desde el primer seminario empecé a practicarla continuadamente. Mi vida ha ido cambiando gradualmente. Yo había sido un chico al que le gustaba sentarse en los asientos de atrás del autobús en la escuela, junto con los conflictivos, siempre con esa perspectiva burlona y cínica hacia los demás que da esa posición. Me gustaba ir escupiendo y fumando por la calle para hacerme el tipo duro. Ese punto de vista lo fui arrastrando soterradamente a todas las áreas de mi vida.
Pero poco a poco, con la práctica de la tensegridad he ido mejorando las relaciones con los demás, mi trabajo empezó a dejar de ser una tortura, empecé a entender el punto de vista de mis jefes y de mis compañeros. Mis relaciones familiares también han ido mejorando con el tiempo, mis padres han dejado de ser los controladores que yo pensaba que eran. La práctica de la tensegridad me ha hecho empezar a sentirme más fluido, a no estancarme en la visión de que los otros están haciéndome la vida imposible o que los demás son los que tienen toda la culpa de esto y de lo otro, y de sentirme indefenso además. He dejado de representar papeles pasivos para pasar a vivir más activamente mi vida. Así que ya no tiene sentido ir escupiendo por aquí y por allá, ni tampoco ir por ahí intoxicándome los pulmones. Ahora trato de comprar siempre el billete en primera fila del autobús.
Además de mejorar mi relación con los demás la práctica de la tensegridad también significa perseguir un sueño. El sueño de la libertad de percepción, del cuerpo energético, del ensueño…todos esos componentes del mundo de Don Juan que se han ido redefiniendo y acercando todo este tiempo a mi vida. En cierta manera, es como haberle dado un sentido o dirección a mi vida que no tenía antes, una manera de ponerla en orden, de equilibrar mis recursos y acercarme al lenguaje del corazón.

 


PAQUI

Sevilla

 

La Tensegridad ha sido y es para mí “un camino con corazón”, un camino silencioso y perseverante que llegó a mi vida en plena juventud cuando una amiga me regaló el primer libro de Carlos Castaneda diciéndome que al leerlo se acordó de mi. Nada más empezar su lectura sentí que algo muy dentro, situado en lo más profundo de mi ser, se conectaba con  las palabras de D. Juan Matus al que consideré desde entonces como “un hombre de conocimiento” en busca de la libertad. No me conquistaron las historias de poder ni el uso de las plantas ni los rituales sino todo lo que narraba relacionado con la vida cotidiana y el arte de vivirla con sentido y presencia. “Sin miramiento, con astucia, con paciencia y simpatía…”

Libro a libro las palabras  leídas han ido tejiendo en mi vida una especie de tapiz lleno de colores y formas. A veces fuerte y seguro, a veces fino y suave, siempre alentador, empujándome a ir más allá.  Los libros de Florinda Donner- Grau vinieron a mis manos a través de la aventurera que soñé ser algún día adentrándome en la selva tropical, compré su primer libro sin saber que estaba relacionada con Don Juan y Carlos Castaneda, fue toda una sorpresa encontrar la conexión. Los otros dos libros de Florinda también se convirtieron a lo largo de los años en guía y lectura reiterativa.

Cada reencuentro con  libros o eventos relacionados con la Tensegridad es para mi algo nuevo y distinto, es como una espiral ascendente que se nutre de lo ya leído. El libro de Taisha  Abelar llegó a mi el último y no por eso ha sido el menos importante. Desde la primera lectura me subí con ella al  árbol, estuve en la cueva, caminé por la casa, y puse piedritas por el camino de mi vida con algunas de sus frases.

Aunque si lo pienso bien, fue de Carol Tiggs la  última persona de la que tomé conciencia del importante  lugar que ocupa dentro de la Tensegridad. Siempre silenciosa, oculta en un segundo plano, trayendo luz desde la sombra. En Carol los cuatro vientos y las cuatro direcciones se hacen uno empujados por las alas del afecto y el intento del desafiante unido al de todas las personas que están en Cleargreen facilitando la realización de este hermoso ensueño.

Para mí  la Tensegridad es el arte vivir el día a día, haciéndome más humana, más comprensiva y generosa conmigo y con los que me rodean, me va abriendo al mundo, a las pequeñas cosas que de forma misteriosa van vibrando y se llenan y me llenan de luz. Por la mañana me levanto con ganas de vivir, de hacer de lo cotidiano algo nuevo. Sin que esto signifique ausencia de emociones de todos los colores e intensidad. Lo que ha cambiado en mi es la forma de mirarlas  y afrontarlas. Poco a poco voy aprendiendo a liderar mi vida, a hacer de cualquier suceso un hecho energético, un lugar donde lanzar la red y  traer entre sus hilos algo mío y de los otros que permita una mejor fluidez

La Tensegridad ha traído a mi vida el arte de ir adaptándome a los avatares e ir creciendo con ellos, aumentando la perspectiva, a igual que  la persona que va subiendo un cerro y descubre con gran asombro que cada vez se amplía más el paisaje interior y exterior. Perseverancia y esfuerzo sostenido…

La Tensegridad va trayendo a mi cuerpo energético de regreso a casa o tal vez puedo decir que me lleva con él al lugar de donde vinimos. En algunos momentos siento su presencia y oigo  su voz en medio del ruido del  “ yo yo yo pupa pupa ay ay aya  yai.”

Pases, respiraciones, silencios, recapitulación: ensueños, acechos, teatro del infinito, circulo de videntes, grupos de prácticas, trabajo de testigo , seminarios, talleres, clases on line, ciclicidad,  sesiones …  todos ellos, desde hace tiempo, se entrelazan en mi vida con  trabajo, paseos, amistades, familia, comer, dormir, conversar, nadar, caminatas, río, estrellas, luna, puente, sol, naturaleza, mar, flores, árboles, libro, música, baile,  cine, correos, comunicación, viajes, compras, tareas…risa, dolor, rabia,  llanto, generosidad, tristeza, alegría , soledad, amor, conexión, asombro, oscuridad, luz…

Gratitud es lo que siento por todo lo que ha aportado y aporta la Tensegridad a mi vida , gratitud es el nombre de las cuatro clases que estamos viviendo aquí en este otoño, mis brazos y los de los demás practicantes se abren y cierran como alas de mariposas llevándonos de viaje  por la primera y  la segunda atención… de fondo música de percusión, los latidos de nuestros corazones sostenidos  por la madre tierra, un viento del este abre las ventanas y entra  la  alegre danza del infinito envolviéndonos a todos y meciéndonos en columpios de estrellas. En el trabajo de acecho la sala se llena de rosas.  Es la magia de las pequeñas grandes cosas    ¡!Gracias!!